La Meditación es una milenaria y simple técnica natural que nos conecta con la realidad interior y se caracteriza por la armonización y sincronización de los dos hemisferios del cerebro, con significativos cambios fisiológicos propios del estado de meditación y un mejoramiento en la calidad de vida del meditante al encontrar en su interior un sentido a su realidad existencial.
La Milenaria Enseñanza nos señala que desde lo interior nos llega la paz, tranquilidad y fortaleza, que hacen del meditante una persona más preparada para enfrentar estos especiales tiempos que nos preocupan. En la Meditación se está en un estado mental trascendente o vibratoriamente superior. Meditar es usar en forma consciente y dinámica el hemisferio derecho y activar el ritmo alfa cerebral conectándonos con la Esfera del Ser Superior que TODOS tenemos en lo interno.
Fue gracias al electroencefalógrafo que mide y grafica la actividad cerebral en el electroencefalograma que se pudo descubrir que nuestros dos hemisferios tenían ritmos vibratorios diferentes y que había distintos estados de consciencia. Existe un ritmo cerebral característico para el estado de vigilia o despierto, sin que en él haya sincronización y armonía cerebral, predominan las ondas Beta cerebrales de diferentes amplitudes con mayor actividad del hemisferio izquierdo. El estado de sueño fisiológico también es característico, ondas cerebrales más pausadas y profundas, variando de acuerdo a los diferentes niveles del dormir.

La Fisiología del Estado de Meditació, está caracterizada por una disminución del consumo de oxígeno durante la meditación el que vuelve a su estado normal una vez finalizada la meditación.
Se sabe que a mayor actividad física, a mayor tensión y angustia hay más consumo de oxígeno por el organismo. A menor actividad disminuye el oxígeno consumido.
Durante la meditación se comprobó un significativo descenso en el consumo de oxígeno por el organismo, mayor que el del sueño profundo, el estado de relajación y el de la hipnosis.
Pensaron los investigadores si esto no sería una disminución del aporte de oxígeno, una carencia de oxígeno lo cual es peligroso. Se midió entonces el nivel de anhídrido carbónico en la sangre arterial durante la meditación. Se sabe que al inhalar el aire pasa el oxígeno por los pulmones a la sangre arterial llegando a todas las células para participar y permitir el metabolismo celular. Durante el estado de meditación se comprobó, para sorpresa de los escépticos científicos investigadores, que el anhídrido carbónico no aumenta sino que disminuye a la par con el oxígeno consumido.
Es decir se mantiene el cociente respiratorio. Este descenso significa una natural reducción en el nivel metabólico de la actividad celular del organismo, es un "DESCANSO CELULAR" altamente beneficioso para cada célula corporal y para el conjunto en general.
El ritmo cardíaco disminuye al igual que la cantidad de sangre que fluye por las arterias desde el corazón, demostrando todo ello un profundo y armónico descenso metabólico durante la meditación.
El investigador canadiense Dr. Hans Selye inició en 1935 sus estudios que dieron lugar a la palabra STRESS, basado en una intuición al observar que las personas enfermas o sometidas o una exigencia física o emocional, exhiben una fatiga e incomodidad características. Buscó y encontró la respuesta fisiológica de este estado llamado Stress, o Síndrome General de Adaptación que se produce ante cambios de cualquier tipo que superan nuestra natural capacidad de adaptación a los cambios.
Al iniciar los estudios científicos fisiológicos de la meditación, se sabía que el lactato arterial aumenta durante el stress. Se comprobó que durante la meditación rápidamente disminuye el lactato arterial en un nivel 4 veces superior al de una persona cómodamente sentada en estado de reposo y 3 veces mayor que el estado de sueño fisiológico. Además al terminar la meditación aumenta el lactato arterial pero se mantiene en niveles inferiores al que había antes de comenzar la meditación.
Durante la meditación hay un aumento de la temperatura de la piel entre 0.4 a 1.6 grados centígrados, con un aumento del flujo sanguíneo muscular lo que explicaría la disminución del lactato arterial y la grata y subjetiva sensación de relajación al meditar.El corazón con menos esfuerzo envía más sangre a los músculos. Podemos decir que al meditar se está en un profundo estado de descanso en alerta mental.
Las ondas cerebrales son características de este cuarto estado de consciencia, con un aumento de las ondas alfa cerebrales de 10 ciclos, luego aparición de ondas alfa lentas de 8 a 9 ciclos por segundo y ondas Theta de 5 a 7 ciclos, siendo esto diferente al del sueño profundo y la hipnosis.
Hay una profunda relajación con una activa alerta mental, manifestada por un sincronismo cerebral y armonía en ambos cerebros, a diferencia de los otros estados.
La amplitud de las ondas alfa cerebrales es mayor durante la meditación, se diferencia de las encontradas en la biorretroalimentación.
Los Mantras
Mantra es una palabra sánscrita que se desglosa en dos concepciones: man - que es el correlato entre el pensamiento y la criatura pensante y tra que significa "instrumento". Así pues el Mantra es un instrumento de la mente que también nos puede ayudar a mantenernos en la calma, explorar nuestras capacidades mentales, evitar la depresión.
Esta herramienta tiene su origen en la India y surge por la necesidad de los yoguis a utilizar algún mecanismo como ayuda en la búsqueda de la realidad última o principio universal. Estos antiguos visionarios percibieron algunos sonidos en sus profundas meditaciones que pudieron observar que estaban en correspondencia con su nivel de meditación o energía. Se fundan así los mantra en palabras sánscritas en las que cada letra tiene un valor místico. De manera que son palabras de poder y pueden aportar beneficios al que las sabe utilizar. Existen numerosísimos mantras hallados en los textos sagrados de diversas culturas como la tibetana, védica, budista, hindú, etc., pero hay algunos más comunes o más utilizados como el famoso mantra Aum (Om).
El sonido tiene un poder profundo y es un hecho reconocido y natural que los sonidos estridentes perturban e irritan, mientras que los sonidos suaves tienen un efecto relajante y apaciguador. Por eso se consideran tan importantes a los mantra, como herramienta en nuestra evolución interior, pues aprendiendo a utilizarlos podemos descubrir un sinfín de posibilidades para mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, tanto a nivel material como espiritual. Además son muy útiles para utilizar en los ejercicios de meditación y relajación profunda para elevar nuestros niveles de vibración a planos más altos y puros.
Lo primero que hay que comprender es cómo se recita un mantra. Es cierto que es muy conveniente mantener la pronunciación de la palabra en sánscrito, pero lo más importante es que cuando se recitan se haga siendo conscientes del sonido y de su poder. Es decir, de nada sirve recitar de memoria sin prestar toda nuestra atención al sonido y a su vibración. Existen tres procesos de asimilación del mantra. El primero, en una etapa inicial de toma de contacto se recitan los mantras en voz alta. El segundo, en un momento más avanzado se recitan en voz baja. Y el tercero en un momento ya de dominio del mantra se recita mentalmente.
Se pueden recitar en cualquier lugar y en cualquier momento y son de especial ayuda para superar momentos de crisis como un examen o una entrevista de trabajo.
Los mantra también tienen sus herramientas complementarias para ayudar a que tengan un efecto mayor sobre el individuo. Para ello se suelen utilizar una serie de mudras, que son posiciones corporales adecuadas a cada mantra y yantras, que son los símbolos que cada mantra tiene.

El poder curativo de los Mudras
Tu salud en tus manos.
Recomendamos:
- Introduccion a la Meditacion, Viernes a la 10 hs, Palermo
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